lunes 14 de diciembre de 2009

Decía Atxaga, la vida que yo veo

Son aquellos hombres que caminan por las carreteras,
que viajan a pie en llamada de los automóviles:
éste el principio de su pensamiento y el fin de su indumentaria.
Como decía Atxaga: el desierto, la selva y nada más.


La vida que yo veo (Bernardo Atxaga). Interpretada por Loquillo.

domingo 13 de diciembre de 2009

Cómo (no) ser anarquista

Lamentablemente, creo que son muy pocos los anarquistas que manejan el griego clásico.

viernes 11 de diciembre de 2009

Ceguera de Alfama .(¿Cómo pintar el extranjero?).

Gert, artista holandés, después de pintar una de las calles de Alfama, obervó que sus amigos portugueses no interpretaban correctamente el cuadro. Sin embargo, conocían todo sobre aquella calle por la que transitaban cotidianamente: cuántas personas pasaban a lo largo del día, qué ajustes o desajustes sufría o dónde se situaban exactamente sus establecimientos. A él le ocurría todo lo contrario: pintó ese cuadro para poder interpretar la calle.

Ensayó con un nuevo experimento: la fotografía. Comprobó que había un notable hiato entre las calles y las fotografía. En los siguientes meses, realizó numerosas ecuaciones matemáticas, leyó ensayos antropológicos, estudió el origen y la evolucion de la lengua portuguesa, elaboró nuevas teorías estéticas del arte y la literatura lusa, pero Gert seguía sin resolver la incógnita de sus cuadros.

Un día, hablando con un anciano del barrio, encontró la respuesta:

No se puede nacer en dos sitios al mismo tiempo. Pero al menos, procura vivir en ellos. Los viejos de Alfama solemos verlo así. (Sonríe).

miércoles 2 de diciembre de 2009

Isla monetaria

Sí. Creo que si me preguntasen qué me llevaría a esa isla deshabitada, respondería que bastante dinero. Con ello podría demostrar de manera infalible que puedo sobrevivir sin él.

Aquí me cuesta más. Y lo más curiosos es que se trata de la misma historia. No de otra.

viernes 27 de noviembre de 2009

Habitaciones (II)

Acepto.
Iré a tu casa.
Hablaremos.
Beberemos vino.
Con música de fondo.
¿Schubert? Perfecto.
También nos besaremos, claro.


No nos resulta extraño:
solemos hacer el amor así.

Anaïs XXI: el desorden del nativo.

A lo largo de toda esta temporada de insomnio, Anaïs recordó todas aquellas magníficas novelas de la literatura norteamerica, las obras sublimes de Frank Capra o las bandas de jazz que, aún desconocidas, se distribuían en distintas calles de Manhattan.

- Ahora pasaré al homenaje de mi habitación.

Y es cierto, exceptuando alguna cafetería casual o algunas tardes puntuales en Central Park, la cuna de su lectura había sido su habitación.

- La cantidad de veces que habré pensado en este cuchitril. Y sin embargo nunca he escrito ni he hecho ningún tipo de referencia literaria sobre él.

Anaïs sabía la dificultad que desentrañaba conciliarse con un entorno habitado frecuentemente. En primer lugar, achacó este desconocimiento a la obsesión que le habían provocado las obras leídas recientemente. En las dos horas siguientes despotricó contra la neurosis de los neuyorquinos. Una idea le llevó a otra. Y al final acabó respondiendo a otras preguntas.

Después de un rato, concluyó:

- Sin duda, la culpa es de los no- neoyorquinos que viven en Nuevo York. Sí. Son ellos. No paran de charlotear sobre Nueva York. Se reúnen en la calle para exponer sus nuevas y lúcidas teorías. Y además, les encanta fardar de lo bien distribuida que está la ciudad. De su perfecta organización y eficacia.

La neoyorquina miró su cuarto. Sonriendo concluýó:

- Estos no conocen la desorganización de mi habitación.

jueves 26 de noviembre de 2009

At the jazz band ball (1949)


Sydney Bechet interpreta At the jazz band ball.